La exposición se encuentra en los terrenos de Auschwitz II Birkenau, unos cientos de metros detrás de los restos de cámaras de gas y hornos crematorios. La palabra "sauna" en el lenguaje de los presos significaba "las duchas", donde se clasificaba, registraba y tatuaba a los recién llegados. Aquí es donde se convirtian en "números" administrativos del campo.
La exhibición presenta fotografías privadas de prisioneros, que se encontraban con su equipaje, esperando.